domingo, diciembre 10, 2006

El retorno de Doña Concepción

Pepita se marchó al acabársele su sustitución. Volvió entonces la profesora titular, que había encadenado tres embarazos (no en vano se había convertido a la Obra en prueba de amor a su marido) con sus correspondientes bajas y permisos de maternidad.

Doña Concepción era pues una gran desconocida en el centro, siendo mítico ya su nombre entre profesores, administrativos y conserjes. No para los alumnos, claro, que sólo habían visto otros profesores: ¡había existido alguna vez de verdad? Alguien juraba haberla visto...
Paralelamente Doña Concepción tampoco conocía muchas cosas del instituto, ya que había pedido plaza allí, en el Baix Llobregat, por una promesa pero sólo había trabajado allí dos meses, ya que los embarazos empezaron a sucederse. Muchos aspectos era nuevos, incluídas algunas personas. La jefa de estudios, sin ir más lejos, había entrado el mismo año que ella y mírala, ya estaba de jefa de estudios. Claro que seguía soltera y eso a los ojos de Doña Concepción era una desgracia, aunque nunca se lo diría claro está.

A Doña Concepción le cayó una tutoría que seguro que Pepita no echaría de menos: 2º A. Empezaba fuerte el día porque tenía la visita de una madre de una niña que por lo visto había empezado a dejar de comer, Mairenita Gómez.

- Yo ya había notado que la niña me se mareaba mucho, pero no me había pensado nunca que se me quería hacé anoréssica. Mi marío y yo nos separemos, sabe usté, de mucho acuerdo pero a la niña no le gustó. Y además yo creo que mi marío, bueno, mi es-marío, la ha puesto en mi contra, porque me contesta por cualquier cosa. El otro dijo me dijo que era una sarcástica. Profesora, ¿sabe usté qué é una sarcástica? No será nada malo…

Doña Concepción empezaba a pensar que su profesión había cambiado más rápido que ella en su ausencia, cuando vio un mozo detrás de la madre de Mairenita que no sabía si era un alumno o un hermano mayor.
-¿Va con usted este joven?

-Este es el primo de la Mairenita, que lo tenemos recogido y vive con nosotros. Ahora la vigila pa que coma, es tan bueno… el otro día sin ir más lejos se metió en su habitación y le tiró a la basura unos enemas que se había comprado para echar toda la comía.

Entre las notas que le había dejado Pepita de parte de la psicopelagoga, Doña Concepción había leído que no se sabía si el primo se acostaba con Mairenita o con la madre. De repente le entró un desmayo, que no un mareo y la entrevista se pospuso para otro día.

3 Comments:

At 12:31 a. m., Anonymous Anónimo said...

Vamos allá por ¿quinta vez??

Volver al trabajo después de una ausencia prolongada es duro. SI le sumas el volver 'a empezar'...

PD: He recibido la invitación, solo que necesito aún más tiempo...

monologuista

 
At 8:06 p. m., Blogger julieta2006 said...

¡Cuánto me gusta lo del desmayo, que no un mareo!
Ave, mestre.

 
At 4:12 p. m., Anonymous clases particulares madrid said...

Volver simpre cuesta.

 

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