jueves, octubre 26, 2006

Todo es tan tremendo


No, no es que os tenga abandonados, es que llego cada día muerto al hotel y apenas puedo mirar el correo y leer cuatro cosas. Es relativamente fácil moverse por Manhattan (es como el Eixample de Barcelona, cuadriculado) y se anda muuuucho. Ya corro cada día más y es que hoy hasta he visto a dos ciegos correr por la calle. Claro que con el metro a dos dólares el billete se ahorra bastante.

Bueno, a lo que ibamos que ya me empieza a entrar el sueño- Todo es muy grande, inalcanzable y exagerado por aquí. No a la manera de Las Vegas, tan deliciosamente kitsch, sino a la manera de la antigua Roma, donde nunca pude decir aquello de "me lo imaginaba más grande".

Una librería con 18 millas de estanterías (casi 30 km), los grandes almacenes más grandes del mundo (Macy's), el proyecto que sustituirá a las torres gemelas que ocupa como unas seis manzanas de Manhattan para un sólo complejo... Són solo unos ejemplos. Otra cosa que llama la atención es la competencia entre las tiendas que las obliga a crear nuevas frases propagandísticas, o estados mentales del consumidor al entrar en ellas que sólo se ven por aquí. Por ejemplo en Barcelona Sephora es Sephora.
En NY Sephora es la autoridad en Belleza.
En Barcelona los dependientes son dependientes o como mucho asistentes, aquí son aconsejadores (advisors)
Las personas que aquí trabajan de cajeros se les llama representantes de la tienda.

Otra maravilla de los negocios es la facilidad que tienen por aquí para vender absolutamente todo, desde la manera de ponerlo en la tienda, hasta los inventos que se crean para endosarte lo que nadie quiere. Por ejemplo, ayer fuí a ver un musical por 20 euros cuando el precio normal es de 120. ¿Cómo?

Hay unas entradas que les costaría más de vender, que son las de la primera fila. Sin embargo, tres horas antes de la función se monta una lotería en la puerta del teatro en la que puede participar toco el mundo que quiera para el sorteo de esas entradas. Se crea una expectativa, una magia con esa tómbola que la verdad es que ganarla da una ilusión tremenda. Y la verdad, no lo vimos nada mal una vez acostumbrados. Hairspray es un musical también tremendo, basado en una película de John Waters, convenientemente dulcificado y con canciones totalmente nuevas respecto del film, que tomaba prestada música de los años sesenta.

Os pongo una foto de la puerta del teatro y me voy a dormir, hasta la próxima.

3 Comments:

At 8:47 a. m., Blogger monologuista said...

Mestre, se agradece que a pesar del cansancio vayas actualizando.

 
At 11:00 p. m., Blogger aNa said...

ohhhhh!!!! Que cosas... y cúal fue el musical? Molts petonets!

 
At 1:49 p. m., Blogger Mestre said...

Gracias a las dos por escribir. Ana...el musical es el de la fotografía, Hairspray!

Otro día hablaré de los musicales que hay este momento en Broadway.

Un beso para tod@s.

 

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